La automedicación es la práctica común de ingerir o aplicar un medicamento sin consentimiento o previa información de los profesionales de la salud, y aún más grave, sin supervisión adecuado de efectos benéficos o adversos al mismo.

Está practica en México ha sido exhaustivamente aplicada por la población en general por diversas situaciones como el estigma social del enemigo médico, la falta de leyes que regulen correctamente su venta, la libre recomendación de su uso por parte de personal no medico e incluso la lucha de poderes en la industria farmacéutica que nutren al paciente con tanta información en su subconsciente que este ya no sabe que es lo mejor para su salud.

Es bien sabido que uno puede llegar a una farmacia, mirar el mostrador, preguntar al vendedor y comentarle vagamente un signo o síntoma para que este por el puro afán de vender (eso si se llama lucrar con la salud),recomiende un producto sin ninguna cédula de por medio, que los exime de cualquier situación adversa y los redime, pues si algo ocurre no hay forma comprobable ni imputable de responsabilidad la cual únicamente recae en la persona que compró y usó dicho producto.

Me gustaría dar un ejemplo claro de como la automedicación afecta la calidad de vida en el menor de los casos; en mi práctica urológica es extremadamente común el uso de cremas que se consiguen sin prescripción en la farmacia y las cuales al aplicarse sin control, por tiempos prolongados y sin conocer la fórmula, condicionan aún más síntomas que en un inicio intentaron curar; aquí me refiero a un tipo en particular de fármacos con efecto desinflamatorio muy potente conocido como «esteroides tópicos» que bien usados resultan extremadamente potentes y benéficos a la salud. Hay que tomar en cuenta el tipo de potencia para la zona a aplicar lo cual en la automedicación no se controla; este tipo de cremas produce a la larga un efecto de atrofia o pérdida de la capacidad regenerativa de la piel que produce estrías, deterioro y debilidad del tejido que afecta con síntomas por meses o años y lo único que lo alivia es aplicar nuevamente la crema en cuestión que poco a poco agrava aún más, cayendo en un circulo vicioso que al final por los estragos físicos y psicológicos terminan recurriendo en atención médica y desgraciadamente en este selecto grupo de pacientes no hay mucho que hacer, pues sus efectos son irreversibles. Suena terrible, cierto? y lo peor de todo es que está historia se repite todos los días en una gran cantidad de pacientes allá afuera gracias a este tipo de prácticas y a los únicos que se les achaca el mal uso de los fármacos siempre son a los médicos pues legalmente son los únicos facultados para prescripción de medicamentos, ósea que es al único que se le puede demandar y es triste, pues porque no demandar a los farmacéuticos que con sangre fría realizan este tipo de acciones o bien a los mismos pacientes que se automedican haciéndolos responsables por sus propias secuelas físicas y mentales producto de tales actos.

En resumen no se trata de buscar culpables sino crear consciencia y realizar las actividades apegadas a derecho y ética por el bien de todos y cada uno de nosotros… digamos no a la automedicación en cualquier contexto y busquemos siempre ayuda profesional y calificada!