Es muy común en nuestra sociedad actual, la tendencia a movilizarnos por comportamientos sociales grupales… es decir… a hacer y no hacer aquello que vemos que los demás hacen o dejan de hacer para encajar en los modelos de comportamiento social y que varian de acuerdo a los cambios climáticos del tiempo y la evolución del pensamiento. En el ámbito de la medicina sucede exactamente lo mismo.

Los estigmas del tiempo impidieron la evolución del pensamiento al mismo ritmo que la especialización medica se llevaba a cabo para resolver problemas y paradigmas clínicos cada vez más complejos; mientras en los laboratorios y hospitales el tiempo pasó de forma acelerada en las pequeñas ciudades y pueblos si apenas notaron alguna diferencia y esto fue permitiendo que la medicina se centrara una vez delimitando los factores de riesgo de algunas enfermedades en pautas estrictas de prevención tanto para evitar la enfermedad, otro tanto, para evitar el daño o el posterior deterioro.

En el pequeño mundo de la Urología que eventualmente se volvió un gigante, la situación fue de lo más raro pues difícilmente si se realiza una evaluación social se conoce la especialidad y si alguien la ha escuchado sin haberla requerido difícilmente sabra de que se trata y cuando por fin se conoce aparece la famosa frase machista del siglo pasado «mejor me muero antes de que alguien me toque o me revise» ya sea por excesivo pudor o por una vergüenza injustificada que desgraciadamente «si mata» y se lleva a muchos a la tumba.

Ponemos el clásico ejemplo del Cáncer de próstata, el cual es uno de los tumores más frecuentemente encontrados en el hombre de edad avanzada y no manifiesta ningún síntoma hasta que la enfermedad se encuentra progresando y el principal sitio de diseminación termina siendo el hueso… a cuantas personas conoce usted que siendo hombres en sus pequeños pueblos o localidades conoció y escucho por tener cancer en los huesos? yo recuerdo a varios y en su momento jamás me paso por la cabeza que un cáncer que hoy es potencialmente curable y detectable en edades tempranas mediante la simple prevención pudiera ser la causa de todo ello y cuando se conoce la forma adecuada de prevención, aún así, no acudimos a realizarla y la respuesta es muy simple… «me da pena» o «a mi no me va a pasar» o tal vez el clásico «de algo me he de morir», pues tristemente es una realidad que en muchos casos pudo haberse prevenido y cuando se encuentra uno en esos extremos difícilmente encontramos palabras para curar la frustración que causa el hecho de no haber optado por otro camino antes de que fuera demasiado tarde.

Es buen momento para madurar la mentalidad de prevención junto con las herramientas actuales y quitar el viejo taboo que tanto estorba y que día a día se cobra alguna vida en algún rincón de este pequeño mundo. Es momento de crear una sociedad más consciente y de entender que el rol medico llego para ayudar en lo humanamente posible gracias a las herramientas con las que contamos para ello y que pueden hacer mucho por nosotros y es momento de realizar este movimiento en masa y crear la nueva norma de revisión temprana y prevención.. hagamos de una vida saludable, la nueva norma para las futuras generaciones!

Dr. Leonardo Rafael Robles Sainz

Urología