Hace poco entro caminando un paciente al consultorio, su rostro era alegre, vive en completa calma y despreocupado por la vida y la situación que lo llevo a ese lugar… se preguntaran si así era, entonces cual es el motivo que lo trajo aquí, pero en la ecuación no contemplaron el rostro y la ansiedad de su familia que lo acompañaba al comentarme que en una revisión previa en otro lugar se le urgió a ser intervenido de urgencia por un potencial Cáncer de Próstata (sobre esto hablaremos un poco más adelante).

Como en todos los casos y con todos los pacientes me di a la tarea de iniciar el protocolo desde 0 y recabar la mayor información disponible hasta el momento, y valorar los estudios ya realizados previamente encontrando en ellos evidencia que sugería de forma firme el diagnostico por el cual llegó, si bien ya altamente sospechado por la familia y bien sabido por el paciente en sus adentros. Aquí se preguntaran ¿Qué síntomas puede tener una persona con este tipo de diagnostico? y la respuesta en la mayoría de los casos es extremadamente sencilla: «Ninguno»

Al finalizar la fase de estudio se demostró efectivamente el problema y se le hizo saber a él y a toda su familia que inmediatamente entraron en estado de shock y ansiedad mientras el se percibía tranquilo e inamovible, pero no nos dejemos engañar… todos vemos a la tragedia o los problemas desde un enfoque diferente. Para fines de Privacidad des diré qué se llama Carlos y tiene 68 años de edad para tratar de ser más empáticos y ponernos en su lugar.

Lo que siguió a continuación fue una charla informativa sobre su enfermedad, los modelos pronósticos en su caso y las opciones terapéuticas a las que era acreedor en ese momento después de realizar todos los estudios de extensión para valorar la magnitud y diseminación de su problema, el cual para fines prácticos se encontraba mas allá de una situación con intención curativa y cerca de un proceso paliativo donde el objetivo es controlar la enfermedad pero sobre todo brindar calidad de vida física y psicológica que le permitan disfrutar en el transcurso de la misma a sus bienes más preciados y no hablo exclusivamente de los materiales.

Durante este proceso de diálogo llego a mí una de las preguntas más comunes que suelen hacer los pacientes o familiares en periodo de duelo psicológico: ¿Pudo haber sido diferente? ¿Pudo haberse prevenido? ¿Qué pudo haber cambiado o hecho diferente? Y la respuesta a está pregunta siempre es difícil pues en cuestiones de Cáncer no existe el absoluto, y la variabilidad de factores expresados en la ecuación puede llegar a ser aterradora, desde la impronta genética que vamos cargando como un traje hecho a la medida por nuestros antepasados, la exposición multifactorial a tóxicos, alimentos, bebidas, calidad y cantidad de actividad física, etc, etc y muchas veces a pesar de todos los cuidados la enfermedad se manifiesta… entonces que puede o pudo en este caso haber sido diferente?

Aquí es donde entra en juego una palabra que para mí es mágica y que debería tomar relevancia en nuestras vidas pues en muchos casos tiene una connotación un tanto… limitada! La palabra prevención aplicada en medicina no debe ser exclusiva a evitar que aparezca tal o cual enfermedad, lo cual es factible en muchos casos más no así en otros, sino a detectar oportunamente ciertas situaciones que ponen en peligro la vida o afectan la calidad de vida de forma temprana donde el armamento terapéutico permite una aproximación o enfoque distinto en etapas iniciales que otorguen una ventana de acción distinta.

Al fin de cuentas la noticia al final del día puede ser la misma ¿no es así?, pero lo que no es igual es la etapa del problema y él ofrecimiento al paciente que conlleve en muchos casos una oportunidad de curación que cambia completamente el panorama… parece lo mismo pero no es así y si te lo preguntas que noticia preferirías escuchar. Tienes Cáncer y podemos ayudarte ó tienes Cáncer y no podemos hacer nada por ti. La diferencia es absoluta y el impacto psicológico terriblemente diferente y la diferencia es tiempo y meter en el juego la palabra mágica «Prevención»

Ya hablaremos en otra entrada de forma especial en la manera de hacer prevención para este tipo de enfermedad, la edad y forma recomendable para llevarla a cabo, solo trato de dejar plasmada la idea de realizar los estudios pertinentes para está y otras afecciones una vez al año. Aquí solo se trata de hacer conciencia de la importancia de esta palabra y de cómo puede cambiar la vida de una persona, una familia entera e incluso una sociedad en vías de desarrollo.

Que Dios los bendiga… Feliz año nuevo 2019!!!

Dr. Leonardo R. Robles Sainz /Urología